Epistaxis

15.08.2019

La epistaxis (término griego que significa "fluir gota a gota") o hemorragia nasal, constituye una de las urgencias más comunes en la esfera de la otorrinolaringología, pudiendo constituir entre 10-12 % del total de visitas a urgencias que precisen atención especializada por parte del otorrino. 

Mayoritariamente constituye un proceso superficial o anodino y autorresolutivo, con marcada incidencias en dos picos de la vida (infancia temprana y adulto mayor).  

Las causas del sangrado pueden ser locales o sistémicas, siendo con diferencia la principal causa los traumatismos nasales (incluyendo hurgarse la nariz), de forma sucinta podemos resumirlas:

Causas locales

• Idiopática

• Trauma: hurgarse, lesiones faciales, cuerpos extraños

• Inflamatorias: infecciones, alergias, poliposis

• Neoplasias

• Vasculares

• Postquirúrgicas

• Drogas o fármacos (como descongestionantes tópicos)


Causas Generales

• Hematológicas

• Ambientales: cambios en temperatura, humedad, altitud

• Medicación anticoagulante (heparina, Warfarina) o antiagregante (aspirina)

• Fallo renal o hepático

• Hipertensión


Así mismo por su ubicación anatómica las dividimos en anteriores (mas de 90% de los casos) y posteriores, siendo estas últimas las que revisten mayor gravedad, presentación más aparatosa, y son de más difícil manejo.

Para su correcto diagnóstico y tratamiento es necesario corregir los factores predisponentes si existen, de la correcta identificación del sitio de sangrado mediante rinoscopia anterior o por exploración endoscópica permitirá al otorrinolaringólogo decidir si es posible detener el sangrado mediante la cauterización del vaso, esto puede lograrse mediante la aplicación de nitrato de plata al 75% en forma de barras, previa anestesia tópica o local de la zona en cuestión, o mediante electrocoagulación bipolar en caso de sangrados no reductibles (esto último puede necesitar uso de quirófano y sedación o anestesia general).

Con mayor frecuencia y en aquellos casos donde no es posible identificar el sitio de sangrado, se hará uso de distintos materiales hemostáticos o taponamientos, algunos de ellos reabsorbibles y de gran efectividad para contener la epistaxis (tapones expansibles revestidos de superficie hemostática, balones inflables) los cuales se introducen en la nariz y detienen el sangrado.

Algunos pacientes pueden necesitar un mayor control optando en estos por ligadura o cauterización bajo visión endoscópica de la arteria sangrante.

Usualmente el otorrinolaringólogo puede pedir hemogramas y pruebas de coagulación, según el caso, también podrá realizar toma de muestras para cultivos, solicitar estudios de imágenes como tomografías o angiografías.  

Como medidas generales y de primera instancia se recomienda al paciente realizar pinzamiento nasal de forma firme durante al menos 10 minutos, con la cabeza hacia abajo para evitar deglutir sangre en exceso, a la vez de permitir una mejor cuantificación de la magnitud de la epistaxis. La aplicación de frío local y la introducción de algodón impregnado de agua oxigenado puede mejorar el control realizado mediante el pinzamiento.

En líneas generales la epistaxis suelen ser un padecimiento de buen pronóstico, que aún cuando su presentación pueda ser dramática salvo contadas excepciones carece de gravedad.

Dr. César Casanova González