Alteraciones del olfato

07.07.2019

El olfato se define como el sentido que permite detectar, percibir y catalogar los olores, es un sentido primigenio y primordial para los humanos, fundamental en la comprensión que realizamos con el ambiente que nos rodea. A través de él obtenemos señales de potenciales peligros como gases tóxicos o alimentos en mal estado.

Las terminaciones nerviosas olfatorias se agrupan en una zona específica nasal llamada también membrana pituitaria ubicada en la hendidura olfatoria por debajo del techo nasal, esta zona no esta expuesta directamente a las corrientes ventilatorias inhalatorias y de ahí la posibilidad de mantener una respiración normal sin percepción olfatoria. Es estimulada por contacto (receptores específicos) con moléculas odoríferas (portadoras de olor) tanto por vía anterógrada (durante la inspiración) como por vía retrógrada a través de la rinofaringe (durante la masticación y deglución y de este fenómeno su importancia para el gusto).

Por su asociación e integración con el sentido del gusto, la pérdida del olfato acarrea alteraciones en la calidad de vida que pueden tener gran repercusión para el paciente, de forma general afecta el 5 % de la población, siendo mas frecuente a partir de la 5ta década de vida en donde su prevalencia puede alcanzar hasta el 25 % de individuos.

Definimos como anosmia la pérdida completa en la habilidad de percibir olores la cual a su vez puede ser específica (para un olor en particular y que carece de relevancia clínica) o general, Hiposmia la capacidad disminuida en el olfato e Hiperosmia la sensibilidad aumentada, entidad poco frecuente pero observada tras exposición a gases tóxicos o en pacientes migrañosos.


Anosmia: pérdida completa en la habilidad de percibir olores.

Hiposmia: pérdida parcial del olfato.

Hiperosmia: sensibilidad aumentada a los olores.


Las principales causas de Anosmia /Hiposmia son:

  1. Post-traumáticas 
  2. Infecciones virales (cuadros catarrales o gripales).
  3. Sinusitis y/o poliposis nasosinusal.
  4. 4) Enfermedades neurológicas o degenera-tivas (asociadas a envejecimiento).

Para su estudio adecuado es necesario tomar historia de inicio y progreso de la enfermedad, hábitos del paciente (tabaquismo), enfermedades coexistentes y medicación habitual, tipo de dieta regular, alteraciones hormonales, así como la presencia de síntomas nasales (rinorrea o secreción nasal y obstrucción uni o bilateral). Para su exploración es mandatorio la realización de una endoscopia nasosinusal, donde el especialista en otorrinolaringología buscará signos de infecciones sinusales, pólipos o cualquier otra causa que pueda obstruir la ventilación de la hendidura olfatoria.

Puede ser necesaria la evaluación por parte del neurólogo, las pruebas de laboratorio habitual incluyen pruebas de alergias, función renal, hepática, tiroidea y glicemia (descarte de Diabetes) todo ello porque de existir una causa subyacente, al corregir esta permite reestablecer el olfato casi en la totalidad de los pacientes. Si el especialista considera la realización de pruebas de imagen tal como TAC o Resonancia pueden aportar gran información y descartar causas potenciales como lesiones de ocupación de espacio. 


El tratamiento de la hiposmia desafortunadamente suele ser decepcionante, al día de hoy se basa en la corrección de las posibles causas metabólicas o endocrinas, neurológicas o inflamatorias que secundariamente la originan. En aquellos casos donde no se conoce una causa aparente, un reciente estudio muestra que el entrenamiento olfatorio y ciertos complementos nutricionales pueden mejorar la percepción olfatoria en un 25% o más de los casos con respecto a aquellos no tratados

Dr. César Casanova González